Optimismo 2020

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No sé si valga la comparación, pero el simple hecho de pensarlo me causa escalofríos, sobre todo porque en el caso del proyecto del Tren Maya implica más dificultad, problemas y retos en muchos más sentidos, ADEMÁS DE UNA INVERSIÓN que se hace imposible de imaginar en los tiempos que vive el país.

La comparación saltó a mi mente en una mesa entre amigos cuando hablamos del tren interurbano que uniría a Toluca con la Ciudad de México y, que de acuerdo con el plan del expresidente Enrique Peña Nieto, el proyecto que comenzó en 2014 debía estar listo hacia el segundo semestre de 2017, cosa que obviamente no sucedió.

El tren interurbano debe terminarse, DE ACUERDO CON AMLO, pues “ya se invirtió mucho dinero de los mexicanos”, así que inicialmente dijo que podría estar listo en 2022. Sin embargo, el secretario de Comunicaciones y Transportes, JAVIER JIMÉNEZ ESPRIÚ, AFIRMÓ RECIÉN QUE NO SE CONCLUIRÁ SINO A FINALES DE 2023, para iniciar operaciones en el 2024, por cierto, con una inversión hasta tres veces superior a los 38,000 millones de pesos programados al principio.

De ahí la preocupación cuando tenemos de frente un proyecto por demás ambicioso y, como ya dije complicado, como es el Tren Maya, cuya inversión, -que si bien pretende ser compartida-, se cifra hasta en 150,000 mdp, lo que a sabiendas de cómo somos, pues ya ni quiero imaginar cuándo ESTARÍA LISTO, SI ES QUE LO ESTARÁ, SIENDO MUY OPTIMISTA… Un milagro de los Santos Reyes o un estrago del Guadalupe Reyes!

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