Con NUMERALIA alegre, optimista, se clausuró la 50ª edición del Tianguis Turístico 2026 en Acapulco.
Participaron las 32 entidades federativas, 1,402 compradores y 1,323 compañías expositoras, incluyendo 8 países. Se concretaron 64,138 citas de negocios, ventas por 1,038 mdp y ventas por 130 mdp por concepto de productos comercializados por el llamado turismo comunitario. Se reportó una derrama económica de más de $1,050 mdp.
En materia económica, se anunció inversión turística histórica de 150 mdd como parte de una cartera total de 42,452 mdd que prevé el Plan México. En materia de conectividad, se informó que aerolíneas nacionales anunciaron 58 nuevas rutas, de las cuales 21 son internacionales y 37 nacionales.
Aunque para la secretaría de Turismo federal, JOSEFINA RODRÍGUEZ, “Estos resultados hablan de confianza, de recuperación y de un sector turístico que sigue apostando por Acapulco”, por México, la realidad internacional tiene otra lectura.
La percepción de México en el mundo es contrastante. Ciertamente, nuestro país es reconocido globalmente como una potencia turística, cultural y gastronómica, de otra manera no se explica que esté dentro del Top Ten de preferencias del viajero mundial.
Pero en los últimos tiempos, MÉXICO enfrenta una imagen negativa por inseguridad y violencia relacionada con el narcotráfico, lo que genera temor y percepción de riesgo.
De hecho, México a menudo aparece en índices internacionales con altos niveles de percepción de inseguridad, corrupción, ubicándose en posiciones bajas en rankings globales.
México se encuentra en el cuarto puesto de los países más peligrosos del mundo, superando a naciones en conflicto, de acuerdo con el índice de la ONG ACLED.
En lo que respecta al Estado de Derecho/Justicia, en el índice de World Justice Project, México se sitúa en el lugar 133 de 142 países, evidenciando una debilidad en seguridad y justicia, con repercusiones en la certeza jurídica para todo tipo de inversión.
De tal suerte, que las cifras alegres, las narrativas gubernamentales que oímos una y otra vez solo vienen a poner parches a una realidad que exige estrategias quirúrgicas.
No se han respondido activamente a noticias negativas o dudas de los viajeros para contener la crisis de reputación. Incluso se están debilitando ante eventos negativos en las principales zonas turísticas que no han sido blindadas, como Acapulco, el Caribe Mexicano o el sitio arqueológico de Teotihuacán, que de un hecho aislado vino a sumarse a esta vorágine de episodios que contravienen a la seguridad turística.
Sin embargo, tenemos casos de éxito que debiesen replicarse, como el caso Los Cabos, que mejoró su imagen tras una crisis de seguridad mediante estrategias coordinadas que lograron transformar la percepción de un destino violento a uno seguro y de lujo.
O a la exitosísima campaña de seguridad turística, que lanzó Colombia en tiempos de ÁLVARO URIBE, enfocada a transformar la imagen internacional del país, afectada por la violencia y el narcotráfico, a un destino turístico confiable y atractivo para la inversión, bajo el slogan “El riesgo en Colombia, es que te quieras quedar”…
Entre 2022 y finales de 2025, el sector turístico colombiano creció más del 138%, posicionándose como el primer país de Sudamérica en crecimiento turístico según ONU Turismo.
MÉXICO es grande, es reconocido por su impresionante biodiversidad, cultural, natural y calidez de su gente, irrepetible en el mundo. DEBIESE BUSCAR ESTRATEGAS DE ALTOS VUELOS para devolverle lo que se merece, una imagen digna, confiable, segura, porque NO por unos cuantos hechos, merece el destierro en la geografía turística mundial. Estamos a tiempo.