Ricardo Muñoz Zurita
En el mes de febrero, irremediablemente tenemos los cocineros muchas propuestas para crear menús afrodisíacos por aquello del MES DEL AMOR. Es un tema muy recurrente al que nos enfrentamos: ¿hay platillos afrodisíacos? Digamos que sí… y no….
Vamos por partes. El término “afrodisíaco” proviene de la diosa griega del amor, Afrodita, a quien se le confería toda suerte de atributos amatorios, incluyendo lo sexual, de ahí la palabra que hoy nos ocupa.
Ciertamente existen sinfín de ingredientes que tienen propiedades que estimulan algunas hormonas por sus componentes que resultan en algunos casos en apetencias sexuales.
Por ejemplo, los OSTIONES, con alto contenido de zinc que activa la producción de testosterona, tanto en hombres como en mujeres, y, en consecuencia, tiene un efecto digamos positivo sobre la libido. A ello sumemos que su textura y su forma carnosa le dan una asociación sexual.
ESPUMOSO es otro fiel compañero en las citas, por lo glamuroso que resultan sus burbujas. La mitificación que hay alrededor de él y por su graduación de alcohol, sin duda alguna es un buen activo para el esparcimiento erótico. Tal vez muchos no lo sepan, pero en los estados de Querétaro y Baja California se producen unos vinos espumosos de excelente calidad. ¡Tomemos vino mexicano!
Al CHOCOLATE se le atribuye. potenciales propiedades pro-libido, las cuales se justifican por los activos que contiene el cacao, concretamente el triptófano, un aminoácido que activa la producción de la serotonina y la liberación de endorfinas, hormonas relacionadas con el placer y el buen humor, la liberación de endorfinas.
Sin embargo, creo yo que no hay ingredientes más afrodisíaco que la seducción, la conversación y el juego erótico… todos alimentos del alma y del deseo ¡HABLANDO AL CHILE!