ELENA VILLARREAL

La llegada a México de muchas de las grandes marcas de lujo, tiene una única protagonista: Elena Villarreal, quien a través de su propia firma Ultra, ha construido uno de los emporios de lujo más importantes de México con referencia mundial. Con nuevo espacio, con la creación de 5 fragancias y un Museo del Perfume celebra su 50 aniversario.

-Elena, cerramos 2025 con tu gran historia de éxito. ¿Cuándo descubriste que eras Oveja Negra?

Cuando decidí irme de Washington para vivir en Chetumal. Entonces no sabía ni a dónde iba, “Chetumal, frontera con Belice. ¿Chetumal? ¿Belice?”… Creo que muchas de las cosas que he hecho en mi vida han sido de riesgos, lo que bien describe mi condición de Oveja Negra.

-Elena, ¿cómo te describes con 3 adjetivos?

Mira, hay una palabra que me identifica perfectamente bien: resourceful, cuya traducción podría ser “No se me atora la carreta en ningún lado”. Soy muy tenaz y soy muy terca. Y quizás también soy muy creativa.

-¿Qué te llevó a introducirte al mundo de lujo?

Viví en Washington muchos años y uno de mis primeros trabajos fue en una tienda de lujo. Y ahí me di cuenta que era lo que yo quería hacer: estar rodeada de todo este glamur, y me fui identificando. En ese momento ganaba 35 dólares a la semana, pero lo que aprendí valió muchísimo, porque me indujo y me enfocó en lo que se convertiría la historia de mi vida.

 

-¿Cuál fue la premisa con la que creaste Ultra?

Quería abrir un negocio en donde pudiera desenvolverme en un mundo de lujo. Y uno de los artículos de entrada al lujo, es el perfume, el también llamado oro líquido. No tenía dinero, pero tenía sueños y ya había vivido ese mundo al que aspiraba.

-Elena ¿por qué Ultrafemne?

En verdad fue una decisión muy espontánea. Ya teníamos el local, ya teníamos todo y se tenían que registrar el nombre. Mi entonces esposo y socio fundador Pepe me preguntó y simplemente le dije “vamos a ponerle Ultrafemme”.  Fue un acierto, porque yo era mujer y me creía así como que “ultra”. Creía en las posibilidades de salir adelante, en la resiliencia femenina, porque acababa de llegar a un mundo en México donde realmente la mujer era muy denigrada. Ultrafemme se convirtió en un escaparate y en una oportunidad para ayudar a muchas mujeres a generar sus propios ingresos a través de la capacitación en un mundo de lujo, un mundo donde vendían cosas bonitas, a precios inimaginables en su vida, con metas de ventas definidas, que contribuyó en su empoderamiento. Eso ha sido Ultra para nuestro capital humano femenino.

-Cancún no figuraba en la geografía nacional… ¿porqué elegiste despegar desde ese destino naciente?

Cuando empezamos con la tienda en Chetumal, no nos querían vender algunas marcas. Chanel fue la primera en apostarnos. Sin embargo, cuando les dijimos que nos veníamos a Cancún, se nos abrió el panorama. Se trataba de un lugar en nacimiento, sin ninguna competencia que les permitió a las marcas participar con nosotros sin traicionar sus principios ni a otros comerciantes. De repente teníamos todas las marcas y nos volvimos un referente. Estábamos en un lugar que estaba destinado a crecer. Tenía la inversión, el Gobierno el ímpetu a través de Fonatur para desarrollar toda la Zona Hotelera. Aquí se estaba construyendo, y las marcas vieron lo que yo vi.

La diversificación…

Al convertirse Ultrafemme en referente del retail no sólo ya nos vendían perfumes, nos empezaron a vender relojes, obvio no sabíamos nada de relojes, pero era tanto el interés que se comprometían a enseñarnos. Los turistas de la época pagaban hasta 600 dólares la noche de hotel. Eso me determinó aceptar la oferta. Así que a partir de los relojes, vinieron los anillos, las plumas y luego bolsas, ropa, al final, en el momento que ya no me faltaba tienda para todas las marcas que querían espacio dentro de mi espacio, entendí que me había convertido en un referente total de lujo.

-El espacio.. .

Hubo otro evento que determinó el crecimiento. Al lado de nuestro espacio había un restaurante de un señor poblano, que por alguna razón descuidó los protocolos de seguridad y explotó su tanque de gas, y por consiguiente estalló mi tienda. Llegué y al ver la destrucción me puso a llorar. No sabía qué hacer. Pero como dicen los gringos “Every cloud has a silver lining”… Y en efecto, mi tienda creció al doble.

-¿En qué se tradujo?

En tener más espacio para meter a Fendi, Lalique, Baccarat y Waterford entre otras marcas.  Y ya otra vez me quedó chica la tienda. En esa época también abrimos Ultrafemme en Plaza Caracol, el primer centro comercial de lujo que hubo realmente en Cancún.  Abrimos una tienda de perfumes y de relojes, pero el resto no me cabía. Tuvimos que comprar otro local en Plaza Caracol II, y ya tenía una pared para Fendi, una pared para Montblancv, una pared para Lladró, otra para Cartier y otra para Rolex.  Todo estaba revuelto. Llega Pepe mi hijo, quien empieza en ese momento a integrarse a la compañía y me dice: “¿Sabes qué mamá? No vale la pena que los perfumes estén distrayendo al cliente que va a comprar un reloj”.  Y tenía razón.

En ese momento ya se decide en concentrar la perfumería, los cosméticos y los tratamientos bajo la marca Ultrafemme. Y la joyería, relojes y accesorios bajo la denominación de Ultrajewels.

Fui introduciendo más marcas, lo que determinó un crecimiento que me llevó  a crear la primera boutique. Fue un riesgo enorme decidir abrir la primera boutique Cartier en todo México, era 1994. Fue un éxito rotundo.

-¿En qué momento saltas a constituir ya con estas unidades de negocios Luxury Avenue?

Tengo una gran cualidad: Escucho, y la gente me decía “¿por qué tienes Cartier aquí, Fendi allá y Montblanc hasta allá? Creo que es el mismo cliente. Deberías de tener un espacio en donde estemos todos las marcas de lujo”. Y en ese entonces, Pepe y yo nos fuimos a Canadá, y vi un centro comercial así, con la perfumería y las boutiques al lado. Le dije: “Pepe, esto es lo que necesitamos”. Entonces compramos el terreno,. Fue un lío, y nunca pudimos concretarlo. Gracias a Dios Plaza Kukulcán acababa de abrir y acordamos adquirir un espacio en la última área del centro comercial aún sin definir. No quería mezclar nuestro espacio con otros conceptos ajenos al lujo y creamos LUXURY AVENUE en el kilómetro 13.5 del Boulevard Kukulcán, con 13 tiendas. 

-¿Qué consecuencias tuvieron con las marcas de lujo?

Una vez que las marcas ya vieron que estaban todas concentradas en un sólo lugar, muchas otras empezaron a hacerse dentro de su propio espacio en Luxury Avenue.

¿Cuál crees que ha sido tu contribución a México?

Realmente traer a las grandes marcas de lujo no solo a Cancún, sino a México país, y pues sí, ese es el mérito. En Cancún encontramos el nicho, y decidimos concentrarnos aquí por ser entonces también zona libre, donde la ventaja de precio era un atractivo para toda mi clientela, tanto nacional como internacional.  Sin embargo, la llegada del huracán  Gilberto en 1988 que destruyó Cancún nos dio otra perspectiva, de no poner todos los huevos en la misma canasta y decidimos invertir en Los Cabos, la otra zona libre de México.

En Los Cabos empezamos con una tienda igual que aquí que concentraba todos los productos (perfumes, relojes, joyería y accesorios), hasta que conseguimos otro espacio que se convirtió en la ciudad de Los Cabos.

Para entonces éramos un referente con nuestros proveedores. Sabían que éramos fiables, teníamos una reputación impecable, que manejábamos sus marcas con prestigio y con gusto, que entrenábamos y capacitábamos a nuestro personal, que teníamos la cultura de la hospitalidad, todos estos elementos nos permitieron el acompañamiento de todas las marcas en un nuevo destino.

-Impuestos…

México estaba cerrado a la importación con unos impuestos increíbles. En la época todo mundo se iba a EEUU de compras, sin embargo nuestra condición de zona libre y nuestra oferta les resultaba más fácil venir a Cancún.

-¿Cuál crees que sea tu contribución al Caribe mexicano en particular?

Estábamos a tiro de piedra de Gran Caimán, de Saint Thomas, de las Bahamas, de todos estos lugares reconocidos de lujo donde la gente compraba duty free.  Así que decidimos posicionarnos como el Caribe mexicano, ya no sólo para Cancún. Éramos la ventana de México al mundo, con hoteles y restaurantes muy finos con una clientela de alto poder adquisitivo. Tenía todo a su favor, tenía muchísima demanda y no habían suficientes cuartos.

-¿Cuáles han sido tus más grandes dificultades en este en este negocio de lujo?

Creo que un poco la cultura, en una época donde en Cancún no había ni siquiera supermercados. Fueron temas desde lo cotidiano a lo que implica un negocio: que si los permisos, que si la burocracia, que si las aduanas, por ejemplo.

Uno de los problemas vino cuando pegó Gilberto y todo mundo bajó sus tarifas y ingresó el concepto Todo Incluido, y entonces se empezó a deteriorar un poco lo que es el mercado de Ultralujo.  No quiere decir que no vinieran. Sí venían, pero ya no era la misma experiencia, era diferente.

-A propósito ¿Cómo ha sido el tema aduanal a lo largo de 50 años de operaciones que hasta el día de hoy está muy lastimado en México?

Ha sido complejo, pero hemos tenido la honestidad de hacernos de un equipo de especialistas a través de nuestro departamento de logística que han sabido sortear toda esa suerte de tramitología con conocimiento y “estómago”. Sin embargo, el control de ingreso de mercancías, cobros arancelarios, modernización de su tecnología y todo lo que esto implica no ha sido una tarea fácil.

-La cancelación del Duty Free ¿Cómo ha repercutido en tu negocio?

Si no mal recuerdo se instituyó nuevamente pero en Chetumal, hace pocos años, pero ahorita ¿quién quiere ir a Chetumal para hacer compras cuando ya hay todo a nivel nacional? Quienes van son los beliceños a comprar víveres o ropa, pero todo el esquema cambió.  No le veo sentido su apertura nuevamente en esa plaza.

-Competencia internacional…

Primero que todo, ciertas cosas estamos todavía más baratos que EEUU y ciertas cosas todavía somos más baratos que CDMX. Pero hay una condición en los hábitos de consumo de un vacacionista. Yo pienso que cuando realmente estás de vacaciones, estás relajado, y de repente encuentras un perfume ó un reloj ó una bolsa que te encante, y que aparte no son cosas que se den en abundancia en todo el país, tienes la tendencia a la compra, sobre todo aquellas piezas icónicas muy limitadas de esas marcas de ultralujo.  Y por otro lado, visitantes de otros países donde los impuestos están por los cielos, como los brasileños, tienen esa tendencia de comprar muy bien.

-El Tax Back, otra de las grandes aportaciones de Grupo Ultra al país…Pepe siempre dijo: “Bueno, ya no podemos competir con el precio de free porque ya no podemos importar sin los impuestos que se tienen que pagar en México. Pero por donde viajamos hoy este programa de tax back, como en Europa ó EEUU, y creyó que México debería de tener esa misma consideración al turismo. Esto lo movió para impulsar la iniciativa  y logró conseguir su aprobación como una propuesta positiva para el destino.

Fue un proceso muy complejo, se tardó por justificar el por qué y el cómo;  enfrentar demasiada burocracia, pero se logró. Es un mérito de Pepe, quien fue muy tenaz en insistir en que esto se llevara a cabo como política de país.

– ¿Qué atrevimientos estratégicos han tenido para enfrentar a la competencia?

Por muchos años nadie creía en Cancún, pero cuando las marcas empezaron a ver los números y las ventas en el destino se les levantó la cresta y empezaron a cuestionar por qué una sola familia concentraba todo el segmento de lujo. Muchas marcas tomaron la decisión de ingresar sin entender a este mercado internacional, que es muy versátil. Nosotros tuvimos nuestra curva de aprendizaje con tiendas como Max Mara, La Perla ó Paul & Shark. En un año llegaban los rusos, con tallas XL y otro año llegaban los chinos talla Small.  Me quedaba con gran inventario.  Es muy difícil atinarle.

-¿Cuáles han sido tus estrategias para competir con estos monstruos?

Mi competencia, o sea mi Goliat, son las grandes departamentales que han venido, aunque tampoco lo han tenido fácil. Palacio de Hierro se instaló como departamental de productos de casa.  Hubo una devaluación, y por ende un decremento inmobiliario, y nadie quería comprar condominios, nadie quería amueblar las casas. Así que PH se convirtió en una tienda más estratégica para el turismo de Cancún.

-¿Cómo ha evolucionado el ADN de Ultra?

Tienes que estar constantemente reinventándote. La salida de muchas marcas de nuestro conglomerado, la llegada de tiendas con “meses sin intereses” diluyó nuestro inventario en varias tiendas. Sin embargo, nuestros socios estratégicos, y la cultura empresarial de Grupo Ultra nos ha llevado hacer un mejor trabajo de venta, una mejor atención al cliente, un mejor servicio.

-¿Cómo celebran los 50 años de Ultra?

Con un Museo del Perfume, es mi ¡happy place! Tenía tantos años coleccionando botellas de perfumes, que verdaderamente acumulaban experiencias personales, recuerdos, historias y pensé que ese inventario maravilloso con piezas icónicas e históricas de las grandes marcas presentes en cada etapa de mi vida debería compartirlas con la gente a través del Museo del Perfume.

FRAGANCIAS CONMEMORATIVAS

-Perfumes Cancún… un regalo de lujo al destino…

Sea Jewels fue la colección de Perfumes a Cancún envasando su mar, sus aromas fue uno de los regalos a este maravilloso destino, que se convirtieron en un souvenir de lujo, producto de la inquietud de los clientes, y ha sido una historia de orgullo. Así que a 50 años viviendo y vendiendo perfumes, pensé crear una edición especial conmemorativa de los 50 años de Grupo Ultra. En el proceso, llegó una “nariz” muy prestigiada en el mundo de los perfumes a nivel internacional, Jean-Claude Delvill, y por alguna razón me buscó en su intento por abrir un laboratorio de perfumes en Cancún, y le dije si podía ayudarme a crearla. La pregunta invariablemente: “¿A qué quieres que huela?”, y le respondí: ‘¿A qué huele el sudor del trabajo, los conflictos, la competencia, la burocracia, los huracanes, las devaluaciones? No podía meter toda mi vida en una sola fragancia.  Así que decidimos concentrarla en décadas de mi vida.

-¿Cuáles son sus aromas?

La primera la época era la de Woodstock, de los hippies, de la liberación femenina, de la Guerra de Vietnam, del Amor y Paz. Era una época de soltar, de la revolución social pacífica. Recuerdo, los aromas de la época, el incienso, el pachulí, la marihuana.

-El aroma de los 80…

La época de los 80 era de los  excesos. Era la época en que nació Opium, de Yves Saint Laurent; Poison, de Christian Dior.  Era la época de Studio 54, de Andy Warhol, de Liza Minnelli; era la época de la fiesta, muchas veces relacionado con las drogas, muchas veces con lo irreverente.  A eso olía a exceso de todo.

-La década de los 90…

Después de tanto exceso, llega la quietud, la naturaleza, el aire libre, y con todo ello las fragancias frescas, oceánicas: Aqua de Gio, Miyake.

-El aroma de los 2000…

La tecnología, la dualidad. Aromas intensos y vibrantes, aromas dulces y “gourmand” y las fragancias de celebridades se convirtieron en icónicas durante esa década.

-La quinta fragancia….

Es Liquid Gold 50, que es la época en que ya logré todo. Me rodea todo el éxito, lo nuevo, perfumes de nicho, sin diferenciar si es de hombre ó de mujer, incluso combinar hasta 3 para crear tu propio sello.

CANCÚN Y LA


TRANSICIÓN GENERACIONAL

-Como pionera ¿cómo percibes Cancún?

Yo amo a Cancún. Veo sus retos, sus problemáticas, y tengo que adaptarme y vivir con ello. Por otro lado, no puedo negar que su belleza se ha preservado y somos un referente precioso del Caribe, de la gastronomía, de la fiesta. Sin embargo, me da mucha tristeza ver cómo está descuidado, sucio, complicado para las nuevas generaciones y no sé qué les espere. Creo que como mexicanos no sabemos valorar lo que tenemos. Destruimos destinos y olvidamos que el lujo no es exceso, el lujo es selectivo y ya no somos selectivos.

-Transición generacional…

Primero sabía que tenía que preparar a mi hijo Pepe porque sabía que si iba a construir lo que tenía en mente, quería que conociera todo el mundo del lujo, y tuve la oportunidad de no sólo enviarlo a las mejores escuelas, sino incluso viviendo y trabajando con algunos de mis proveedores para foguearlo. En esa época, por ejemplo Rolex tenía una escuela para concesionarios y Pepe estudió allá. Regresó con un gran conocimiento de todo lo que nos rodea, tanto en perfumería como en relojería y joyas. Es un hombre súper dedicado, elegante, diplomático, un hombre de su hogar, liderando un gran equipo. Su liderazgo es muy diferente al mío, pero es un liderazgo que juega un papel importante en el desarrollo y en la solidez de este negocio.

-¿Fue complejo la transición?

Me costó mucho, mucho el tema. ¡Estuve en terapia dos años!

-Como mujer empresaria ¿Qué deberías confesar?

Yo creo que la vida te va llevando por un camino y te vas adaptando a lo que tienes que hacer. A veces no estás exenta de los errores, pero es la única manera de aprender.  Ha sido difícil, me ha costado mucho trabajo, pero he concretado cada uno de los proyectos.

ELENA VILLARREAL AL DESNUDO

-¿Qué aprendizaje te dejó la pandemia?

Que hay que vivir el momento.

-Si hubiera una película que describiera tu vida, ¿cuál sería?

Perfume, pasión y seducción.

-¿Qué canción desnuda tu alma?

“Gracias a la vida”.

-¿Qué esencia serías en las escalas de un perfume?

Me encanta la rosa y el jazmín, porque son las flores que están en muchas de las fragancias, en especial en la fragancia Chanel No. 5, que he usado tantas, tantos años.  Pero también me encanta la vainilla, que es la única orquídea con aroma, de hecho un amigo está creando mi orquídea de Papantla y si se me da, voy a ser la mujer más feliz del mundo.

-¿Qué perfume serías?

No sería ninguno en particular porque soy multifacética.

-El olor de tu infancia…

Me recuerda cuando yo era niña no me gustaba jugar con las muñecas. Era más bien de bicicleta, patineta y de carreras.  Entonces recuerdo el olor a pasto recién podado.

-El aroma de mujer…

Flores.

-La fragancia del amor…

Tonka.

-El olor al sexo.

Halston Z-14.

-El elixir del éxito…

La disciplina.

-¿Qué olor detestas?

La indiferencia.

-¿Te han trasquilado?

Sí, algún día caí en manos de un peluquero idiota y me hizo un corte espantoso. Jajajajaja.

-¿Te gustaría trasquilar a alguien?

No, la verdad que no, soy muy buena gente.

-¿Qué palabra te tatuarías?

Gratitud.

-¿Cuál es tu grosería favorita?

Todo depende: a quién, qué me hicieron, pero la verdad no forman parte de mi esencia.

-Tu placer culposo…

El chocolate.

-Si fuera tu última cena. ¿Cuál sería tu menú?

Me veo tomando una copa de un buen champagne con un foie gras con mermelada de higo. Mmmm Mmmm.

-Si vieras por primera vez a Dios, ¿qué le dirías?

¡Gracias!  porque la verdad todo lo que me ha mandado, incluso hasta lo que no ha sido muy bueno, me ha dado una gran lección.

-¿Qué te gustaría dejar como legado?

Mi esencia misma, en el sentido de que, primero que todo, que si tienes la tenacidad de seguir tus sueños, todo es posible. Que no te rindas ante la adversidad, porque la adversidad la vas a encontrar en todos lados.  Que no seas tan duro contigo mismo. Que no puedes quejarte toda la vida de lo que te pasa en la vida, que es importante que te alejes de lo que te molesta, de lo que te hace daño, y finalmente que aprendas de tus errores.

-¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?

Aquí murió la dama del perfume.

-Elena, hoy te declaras OVEJA NEGRA por…

Porque sigo en la lucha, porque sigo creando, porque sigo curiosa, porque mi nariz es extraordinaria y mis memorias también…

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