CIELOS CERRADOS

No se trata de una “medida unilateral” “ni injustificada”. Significa una violación a un acuerdo bilateral… y otro revés al turismo y a las inversiones.

La cancelación de 13 rutas entre México y EEUU -operadas por Aeroméxico, Volaris y VivaAerobus-, todas desde el AIFA, es la resulta de una violación al acuerdo bilateral de aviación signado desde 2015.

El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) documentó por 3 años las violaciones de México al tratado. Una de éstas, la cancelación de “slots” a aerolíneas estadounidenses en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y todo para trasladarlas -a la fuerza- al AIFA.

Tampoco cumplió con las obras prometidas para reducir la saturación del AICM. Todo lo contrario. Su administración solo ha venido poniendo parches para tapar los agujeros más expuestos.

Esta es la primera sanción internacional, que las mentiras dogmáticas no pueden justificar: “El AIFA está funcionando bien y no hay razón para que se limiten los vuelos hacia los EEUU”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum. El AIFA no es competitivo, no está conectado y no cuenta con la infraestructura. Es una vergüenza internacional.

“Todas las empresas de carga dedicada que se fueron al AIFA están felices”. No. Se fueron por un Decreto forzoso, costoso y sostenido con dinero público.

México está cerrando sus cielos por una decisión unilateral disfrazada de nacionalismo. El AIFA es un monumento al capricho, al fracaso, a la opacidad.

La actuación de las autoridades mexicanas que han querido intervenir sobre sectores estratégicos como la aviación, no hace otra cosa que perder las garantías ante otras naciones.

Y esas decisiones ya están cobrando factura: aumento de costos en los boletos, vuelos cancelados, desplome en las acciones de las líneas aéreas mexicanas con costes en empleos y en pérdida de confianza para las inversiones. México, su pueblo y sus empresarios salen perdiendo.

Y aún falta por cuantificar el daño económico, que ni la Copa del Mundo  podrá resarcir. Es más, este evento expondrá nuestra incapacidad para tomar oportunidades de oro,  considerando que el mercado estadounidense genera alrededor del 70% de los turistas internacionales que viajan hacia México.

Acciones como estas no hacen más que corroborar que el turismo no es prioridad nacional, y que difícilmente difícilmente nos filtraremos en el Top 5 en las preferencias del turismo internacional como pretende el Gobierno Federal.

No cerremos los cielos. Defendamos los intereses de la aviación mexicana, sus empresas aéreas, su conectividad, sus trabajadores y sus viajeros. Eso sí es nacionalismo.

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