MÉXICO EN FITUR

FITUR EN NÚMEROS: el pabellón + grande: 1,800 m2 de exposición (después de España). Estados participantes: 32. Expositores: 1,500.  Visitantes profesionales: 155,000. Citas de negocios: 90,000. Activaciones de los Estados: 100.

Visitas diarias de las diversas activaciones de marketing fuera del recinto: 20,000 diarias.

Esas son las cifras oficiales de la actuación de México como País Socio en la 46 edición de FITUR, una de las ferias turísticas más importantes y visitadas del planeta.

 

Hay otras cifras. Ciertamente fue el pabellón más grande, pero caóticamente complicado en su tránsito. Repleto de gente, sí, en su mayoría funcionarios de todos los rangos, como parte de la comitiva gubernamental de las 32 entidades federativas, incluyendo a militares a cargo de la compañía que mayor espacio ocupó: el Tren Maya, el cual por cierto no estuvo atendido, como algunos stands por largos momentos.

No se preponderó por ningún lado al sector privado (como sí República Dominicana). Ni en el acto inaugural ni en el pabellón. Las principales compañías turísticas mexicanas fueron relegadas a espacios desperdigados. Y las reuniones -con los menos-, se dieron a puertas cerradas.

No hubieron 1,500 expositores. Hubieron 1,500 mexicanos de la delegación gubernamental (con prensa incluida).

¿Noventa mil citas? ¿100 activaciones? ¿20,000 visitas diarias a las activaciones fuera del recinto de Fitur? Cifras alegremente optimistas de la Sectur, difícilmente medibles.

Lo habíamos apuntado. FITUR representó la primera estrategia de promoción global de MÉXICO en 7 años. Y sí, fue un gran escaparate para enseñar toda la oferta y la infraestructura turística de sus 32 estados: playas, pueblos mágicos, zonas arqueológicas, gastronomía.

Sí, México mostró una colorida estampa de todo nuestro folclor. Pero una lastimosa estampa de exhibición política. Pocos gobiernos tuvieron una actuación de vinculación empresarial, con instituciones bancarias, con inversores y touroperadores (Q. Roo, Yucatán, Jalisco, Baja California, Guanajuato).

Ausencias notables, la Gobernadora de Guerrero, y la presidenta municipal de Acapulco, el estado y el puerto que pusieron a México en la geografía turística mundial.

La delegación mexicana llegó a FITUR 2025 con una agenda desarticulada, improvisada, con una falta de foco estratégico, calificado por analistas como un “fiasco”.

Se desaprovecharon oportunidades en varios temas. En lo inmediato, la próxima Copa de la FIFA, de la que México será sede. No estuvo en el stand de México por ninguna parte. Tampoco en el patio central del recinto de IFEMA. Y la Sectur optó por la réplica de la icónica escultura de “El oso y el Madroño” en arte huichol en la muy transitada Puerta del Sol que la propia copa. El futbol solo tuvo una referencia (con la presencia de la secretaria de Turismo en un partido del Real Madrid en el Bernabéu).

No le valió a México tener el stand + grande. Fue eclipsado por competidores cercanos: República Dominicana, con un espectacular stand y sobre éste, una arrebatadora estrategia con inversionistas y con salas de los 3 principales bancos dominicanos (Popular, Banreservas y BHD). Y Cuba, con una agresiva actuación en torno a la seguridad turística. ¡Por Dios!

Las cifras alegres, la improvisación y la arrogancia no pueden ser parte de la estrategia turística para recuperar mercado.

Necesitamos conocer resultados confiables, concretos logrados en FITUR en nuevas rutas aéreas para llenar los aeropuertos; acuerdos con touroperadores para llenar hoteles & trenes; y estrategias a largo plazo para colocar a México en la 5a. potencia mundial turística.

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